EL PLACER A CIEGAS  

xtreyaa 48T  
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2/6/2021 6:04 pm

Leído por Última Vez:
14/6/2021 2:58 pm

EL PLACER A CIEGAS


Amantes de la lectura erótica, jamás imaginé que la pérdida de un sentido agudizaba tremendamente los otros, Rogelio lo conocí en la primaria es un hombre ancho, no gordo, pero si corpulento, alto y grueso como ropero, su tez blanca con labios carnosos, cabello ondulado y pensaras a simple vista es el hombre perfecto con una inteligencia masiva, superaba a todos por mucho en todas las materias, pero tenía un solo defecto nació sin poder ver todo lo aprendía mediante el tacto y el oído

Nos reencontramos en lugar menos pensado en la central de autobuses de Puebla de Zaragoza ahí lo mire sentado, un tanto triste pensante con su mano en vez en cuando pasando por su pelo y masajeando el cuello, había visitado para fines de negocios según me conto era uno de esos malos días que todos en algún momento pasamos

Rumbo de la ciudad de México a Puebla perdió el primer transporte por un tráfico inesperado, tuvo que comprar otro boleto, lo asaltaron rumbo al hotel al llegar a Puebla y, para acabarla de amolar, el negocio que vino a cerrar termino callándose, así que estaba mal y de malas, Entendí por qué me dijo que con nuestro encuentro cambio su suerte

Ahora el un abogado y yo con mi título en sistemas compartimos exitosos momentos de nuestras carreras, yo no podía estar con el mucho tiempo, pues también con fines laborales visitaba el lugar, me dio su dirección y me invito a pasar un rato juntos en su habitación de hotel donde se hospedaba, paso su mano en mi cintura, junto el apretón de manos con la otra fue electrizante.

—Tranquila me dijo al oído, — desencadenando un hilo de escalofríos a lo largo de mi columna vertebral — Te aseguro será inolvidable dijo con voz tenue.— Lo que él no sabía era que lejos estaba yo de sentir algo que no fuera simple necesidad de que me cogieran. Mi piel se estremecía de ganas

—Estoy tranquila —murmuré. Recibiendo un papel donde me indicaba la dirección exacta. A la hora indicada volvió a marcarme para confirmar el número de habitación en el que nos veríamos, No lo hice esperar mucho lo bueno de estos lugares todo está muy cerca, después de que me anunciaran con él y aprobara el acceso camine al fondo del pasillo y toque la puerta Rogelio abrió de inmediato.
Parecía haber llegado de una entrega de premios. Olía a colonia, quizás en demasía. Pulcro de pies a cabeza coqueteo y elegante. No parecía nervioso cuando la propuesta y cuando hablamos por teléfono, pero ya ahí, era algo tímido.
—Y ¿Qué tal te fue, después mejoro tu día? —pregunte para relajar el momento.


Fue muy corto en explicar un poco de todo, tenía algo fijo en mente, Estiro su mano y me atrajo hacia él. Iba de traje oscuro sin corbata, y se ubicaba en el filo de la cama. Me senté sobre sus piernas y lo rodee por el cuello, eso basto para sentirle su ánimo, que no tardo en demostrarme con mayor afecto. Descubrió mi hombro y me beso, haciéndome cosquillas con su bigote. Mi piel respondió con un escalofrió, una sensación general que me provoco el despertar de mis ganas. Sentía su mano tosca revolotear en una de mis piernas como casi sin querer tocar, con suavidad
— Te sientes sabrosa — me dijo humedeciendo al mismo tiempo mi oído.

Mientras él escurría su mano entre mis piernas e iba encontrando el camino. Me aferre a su espalda gruesa y gemí bajito, posando mis labios casi sobre su oreja, deslice mi lengua en su cuello. Nos desvanecimos en la cama sin dejar de acariciarnos. Me coloque encima de él y, sin quitarnos la ropa comencé a restregarme e su animal expectante, pujando bajo la tela de su pantalón para salir a devorarme

Entre la calentura y las caricias me pidió estar a la par en este combate de sexo, pidiéndome que le permitiera vendarme los ojos. —Quiero que me cuentes si te gusto después — me dijo con una caricia persuasiva a lo largo de mi clavícula a la que no me pude resistir. Le dije que sí, sin basilar. Era placer, saber que este hombre, por ser ciego, uno de sus puntos erógenos residía en el oído. Rogelio se excitaba por medio de la palabra suave, así susurrando como aleteo de mariposa.

Quede a ciegas, pues, con los labios entreabiertos y el pecho agitado gracias a la tremenda erección que me rosaba el trasero, la sentía latir contra mis nalgas. Luego de cegarme, desabroche su camisa y mis manos se escurrieron para sentir su peludo pecho, luego baje besándole el cuerpo —Oh la, la, estas peludito —dije susurrado y con mi lengua continúe humedeciendo la piel.

También posé mi boca sobre la tela hinchada por su hombría y fui tentándolo. Me acaricio el cabello y los hombros y jadeante me pidió que no parara, que le encantaba. Se lo saqué y, en mi mano lo sentí grande, caliente grueso, poderoso se movía al tacto de mi mano.

Estaba caliente, palpitante y a punto de caramelo, empecé a chaquetearlo, imaginaba todo me acercaba para olerlo, lo posaba en mis mejillas y retornaba al masaje — Ay así, así, que rico —gruño de pronto, retorciéndose de placer.

Lo bese sintiendo la piel suave hinchada en mis labios de su tronco, caliente, venoso y lo masturbe más rápido frotándole su longitud, desde la cabeza hasta la base y comencé a chupárselo con ganas, ya en ánimos para que me cogiera

Un grito ahogado de victoria exhalo mi garganta cuando por fin él se dignó a inclinarme hacia adelante. Mi espalda se arqueó, primero en entrega y luego a causa del placer abrasador que me pobló las piernas de un cosquilleo fantástico. La primera penetración de su miembro entre lo estrecho de mis paredes anales fue todo lo deliciosa y caliente que esperaba, Baje la cabeza, presa del dolor en mi hoyito cuando su cabeza abría mi esfínter sus empujones suaves, le daba una caricia envolviendo como tamalito su carne caliente y venosa.

A cada estocada ida y vuelta de manera tan cariñosa que lo hacía, salía de mi más profundo subconsciente, un gemido involuntario que yo no tenía intención alguna de frenar

Casi por instinto, intenté asomarme, para espiar los movimientos de su cuerpo en acción contra mi retaguardia, pero solté un resoplido frustrado, ante la barrera de la venda, lo que logro excitarme más, Escapo mi orgasmo y mi esfínter corrugado palpitaba al mismo tiempo provocándole un masaje a su deliciosa verga.

Sus dedos se hundieron en mi cadera y me la metió hasta el fondo de una estocada, sentí sus huevos detenerse en mi palpitante piel arrugadita de la entrada de mi ano, fue como si me hubiese inyectado el placer. Aun ciega por la venda, vi luces que explotaron en mi cerebro y me la seguía metiendo convulsionándose gritaba con un “A” glorioso de placer extremo.

Recibí todo su liquido lácteo palpitando por dentro divinamente ¡Que rico que te cojan así! ¡Qué manera de disfrutar tan delicioso momento del placer a ciegas!

Hasta la próxima aventura Xtreyaa

Papichulo_555 45H

13/6/2021 2:29 pm

Nice!😗


xtreyaa 48T  
36 entradas
9/6/2021 9:27 am

Cuando se disfruta parcticas nuevas de placer puede ser algo inolvidable


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